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Bienvenid@ a este espacio donde la astrología se convierte en brújula, medicina y ritual. Aquí encontrarás claves celestiales para comprender los movimientos del cielo y su impacto en tu energía personal.
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Con la llegada de Neptuno al territorio de Aries, se inaugura una etapa en la que la energía visionaria se encuentra con la fuerza del impulso inicial. Este tránsito nos invita a reconocer cómo los ideales y la imaginación pueden encenderse en la chispa de la acción, transformando la inspiración en movimiento y la intuición en decisión.
YO ENCARNO
El ingreso de Neptuno en Aries abre un portal de renovación espiritual y nos recuerda que la claridad no surge de la evasión, sino de la valentía de encarnar nuestros sueños en la vida cotidiana. Es un llamado a disolver viejas ilusiones sobre el yo y a despertar la confianza en nuestra capacidad de iniciar, crear y liderar desde la autenticidad.
En este ciclo, la fuerza ariana se convierte en vehículo para que Neptuno expanda la visión interior. Nos impulsa a unir la sensibilidad con el coraje, la fe con la acción, y a caminar con la certeza de que cada paso consciente abre un horizonte nuevo.
El 18 de febrero de 2026, a las 10:52 a. m. EST, el Sol entra en Piscis y comienza la temporada de Piscis 2026. Apenas unas horas después del Eclipse Solar de Luna Nueva en Acuario, el Sol inicia el último capítulo de su recorrido por la rueda zodiacal. La temporada de Piscis nos recuerda que los finales son portales, que son necesarios para que surja nueva vida y que lo viejo debe disolverse para que nazca lo nuevo.
Este es un momento para honrar la culminación de un ciclo en nuestras vidas y poner nuestra creatividad al servicio de algo más grande que nosotros mismos.
En lugar de buscar respuestas y claridad inmediatas, se nos invita a permanecer presentes con lo que se está desarrollando y a permitir que nuevas perspectivas, ideas, direcciones y deseos surjan de forma natural. Se nos pide que pasemos del pensamiento al sentimiento, de la conciencia intelectual a la intuitiva.
Durante esta temporada, y en particular mientras el Nodo Norte de la Luna aún está en Piscis, se nos invita a soltar el control y la certeza, y a descubrir lo que significa confiar en la vida en lugar de microgestionarla.
Mercurio transitando los 22° de Piscis, a pocos días de iniciar su retrogradación, activa con fuerza el llamado efecto sombra, un período sutil pero decisivo donde comienzan a manifestarse los temas que luego pedirán revisión, comprensión y ajuste. En este punto, la mente se vuelve más permeable, intuitiva y simbólica, pero también más propensa a la confusión, a los malentendidos emocionales y a las conclusiones basadas en suposiciones no verificadas.
El efecto sombra previo nos invita a observar qué conversaciones quedan inconclusas, qué ideas se repiten, qué promesas se diluyen o qué verdades evitamos expresar por miedo a herir o a ser heridos. Tras la retrogradación, el efecto sombra posterior nos pide integrar lo aprendido, cerrar ciclos mentales y emocionales, y dar sentido a lo que parecía caótico, permitiendo que la intuición se convierta en sabiduría aplicada.
Aprovechar este tránsito implica desacelerar la palabra, escuchar más allá de lo literal, revisar acuerdos, mensajes y decisiones importantes, y comprender que no todo requiere respuesta inmediata, porque en Piscis, Mercurio enseña que entender también es sentir y que la claridad llega cuando dejamos de forzarla.
Venus transitando los 17° de Piscis nos invita a habitar el amor desde un lugar más compasivo, sensible y espiritual, donde el valor no se mide por el intercambio sino por la capacidad de entrega consciente. En este punto del zodíaco, Venus disuelve fronteras rígidas y nos recuerda que amar también es comprender, perdonar y aceptar lo imperfecto, empezando por uno mismo.
Es un momento propicio para sanar vínculos a través de la empatía, para reconectar con el deseo desde el alma y no desde la carencia, y para revisar qué estamos idealizando de más y qué estamos evitando ver con claridad. Aprovechar esta energía implica escuchar la intuición en decisiones afectivas y financieras, nutrir la creatividad, honrar los tiempos emocionales y practicar un amor más devocional que posesivo, sabiendo que no todo lo que se siente debe sacrificarse, pero sí integrarse con conciencia.
Marzo abre un umbral decisivo dentro de la rueda astrológica, marcando el cierre de un ciclo y el nacimiento de otro con la entrada de la primavera y el pasaje del Sol desde Piscis hacia Aries. Este tránsito no es solo un cambio de signo, sino un cambio de tono vital: venimos de un período de disolución, introspección y cierre energético propio de Piscis, para comenzar a sentir el pulso del inicio, la afirmación del yo y el llamado a encarnar lo comprendido.
El Sol en Aries inaugura un nuevo año astrológico y lo hace acompañando de cerca a Saturno y Neptuno, que aunque no estén en conjunción exacta, se encuentran lo suficientemente próximos como para teñir el clima colectivo de una mezcla intensa entre realidad y sueño, estructura y fe, responsabilidad y sentido espiritual. Este acercamiento nos confronta con la necesidad de dar forma concreta a ideales largamente gestados, de asumir liderazgo interno sin negar la sensibilidad, y de dejar atrás identidades que ya no sostienen el crecimiento. Mercurio, acompañando este escenario, actúa como traductor de lo invisible, poniendo en evidencia pensamientos, diálogos y decisiones que nacen desde lo emocional y lo intuitivo, pero que requieren discernimiento y madurez para no caer en impulsos confusos o promesas vacías.
Este nuevo ciclo de la rueda astrológica nos propone iniciar con conciencia, sembrar desde la coherencia entre lo que soñamos y lo que estamos dispuestos a sostener en la materia, recordándonos que el verdadero comienzo no es precipitado, sino profundamente alineado con la verdad interna que emergió en el cierre del ciclo anterior.
El reciente eclipse solar en Acuario dejó como efecto una sacudida silenciosa pero profunda en nuestra manera de pensar el futuro, los vínculos colectivos y la relación con la libertad personal. Activó cierres y reinicios mentales, rompió lealtades obsoletas y sembró preguntas sobre qué lugar ocupamos dentro de los grupos, las causas y las estructuras sociales que sostenemos. Muchas decisiones comenzaron a gestarse allí, incluso si en su momento no fueron conscientes, marcando un quiebre entre lo que ya no representa nuestra verdad y lo que necesita una actualización radical.
De cara al eclipse lunar del próximo 3 de marzo, acompañado por la Luna llena, el foco se desplaza del plano mental al emocional. Lo que fue sembrado en Acuario ahora busca revelarse, culminar o mostrarse con claridad, trayendo respuestas, desenlaces y verdades que ya no pueden permanecer ocultas.
Este eclipse nos invita a observar cómo impactan en nuestra vida emocional los cambios que iniciamos, qué sentimos al soltar viejas narrativas y qué precio interno tiene seguir sosteniendo lo que ya caducó. Es un momento de conciencia, cierre y liberación, donde la Luna ilumina aquello que necesita ser reconocido para poder avanzar con mayor coherencia hacia el nuevo ciclo que se está abriendo.
El evento astrológico central que define el horizonte del 2026 es la conjunción de Saturno y Neptuno en el grado cero de Aries.Históricamente, los ciclos de Neptuno han marcado el surgimiento de visiones redentoras. El ciclo que termina ahora comenzó a mediados del siglo XIX, trayendo consigo las grandes ideologías del progreso científico y el comunismo. Pero ese tiempo ha terminado. Esta conjunción representa «la expulsión del paraíso» es decir de lo conocido.
¿Qué implica este tránsito en Aries?Un borrón y cuenta nueva: El paso de Piscis a Aries es un muro de olvido; lo viejo queda disuelto y no sirve para el nuevo mundo. Nos enfrentamos a problemas tan complejos que parecen irresolubles y exigen FE. Aries propone la aparición de líderes o movimientos que «corten» el nudo con decisión, aunque esto conlleve riesgos de violencia.
Se gestarán nuevas visiones religiosas o ideológicas que resonarán en el inconsciente colectivo, no por imposición, sino por una profunda necesidad de sentido.
¿ESTAS LIST@?
La dinámica “Borrón y Cuenta Nueva” está diseñada para activar claridad y decisión al comenzar el nuevo año, alineada con el tránsito de Saturno y Neptuno en Aries. El primer paso es la liberación: escribe en una hoja tres cosas que ya no sirven en tu vida, como hábitos, creencias o miedos, dóblala y declara en voz alta: “Esto pertenece al pasado, lo entrego al olvido”. Ese papel puede guardarse en un lugar simbólico, como una caja, un altar o incluso quemarse para marcar el cierre. El segundo paso es la decisión: en otra hoja escribe una sola palabra que represente tu energía guía para el 2026 —puede ser Fe, Acción, Claridad o Gozo— y colócala en un sitio visible como tu altar, espejo o escritorio, para recordarla cada día. El tercer paso es la activación: realiza un gesto físico que simbolice cortar y abrir camino, como levantar la mano y hacer un movimiento de “corte” hacia adelante, afirmando: “Yo decido abrir espacio para lo nuevo”. Finalmente, llega la integración: cierra los ojos por un minuto y visualiza una nueva visión para tu vida, aunque aún no esté clara, respira profundo y confía en que el sentido aparecerá en el camino.
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